Corrientes Contemporáneas: La Guerra Espiritual (2a Parte)

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II. PRÁCTICAS

Cartografía Espiritual

Según Peter Wagner, la cartografía espiritual nos muestra las condiciones espirituales del mundo, además de revelar las huestes espirituales de maldad que dominan comunidades, ciudades y naciones. Para Cindy Jacobs, es la investigación realizada en una ciudad para descubrir cualquier sendero de penetración que Satanás haya abierto, para prevenir la extensión del evangelio y la evangelización de una ciudad para Cristo. Se basan en pasajes como Josué 2:1; Números 13:2; Ezequiel 4:1,2; Daniel 10:13; 2 Corintios 10:4 y Efesios 6:12.

Para hacer cartografía espiritual se proponen la formación de grupos que se enfoquen en los siguientes factores:

1. Factor físico: La elaboración de un inventario que incluya las principales edificaciones religiosas, gubernamentales y de comercio, estatuas, parques, monumentos, nombre de calles y avenidas. Se debe investigar además las principales actividades tales como brujería, idolatría, venta de droga, centros de vicio, lugares de juegos y apuestas, casas de abortos, etc. Con ello se podrá tener una imagen espiritual del lugar.

2. Factor Histórico: Consiste en la investigación bibliográfica para determinar la influencia cultural e histórica desde su fundación hasta la actualidad.

3. Factor Espiritual: En él se involucran personas que oran e interceden, deben tener discernimiento de espíritus y saber escuchar la voz de Dios a fin de recibir información espiritual respecto a la ciudad, especialmente en lo que se refiere a espíritus territoriales.

La oración de Guerra

El movimiento de guerra espiritual pone gran énfasis en la oración como un arma principal para enfrentar a Satanás y a sus huestes. Sin embargo, de acuerdo a Peter Wagner, no se trata de cualquier oración, sino de la oración de guerra la cual está “…diseñada para sacar a los incrédulos  de  las  tinieblas a la luz y del  poder  de Satanás  a Dios…” Esta clase de oración equivale a “atar al hombre fuerte”.  Según Peñalba, es necesario “investigar  dónde  se  encuentran las  fortalezas  demoníacas en  cada comunidad y orar contra ellas, hacer una oración de guerra bien planeada a fin de que… se rompa el velo que tiene a la gente atrapada en el error“. Dentro de este concepto se incluyen las caminatas, expediciones y viajes de oración. Estas pueden ir también acompañadas de música y alabanzas con temática de guerra.

Acciones simbólicas o proféticas

Es común que las acciones destinadas a “tomar un territorio”, además de la oración vayan acompañadas de acciones simbólicas tales como derramar vino, o aceite en diversos lugares tales como edificios, o monumentos con el fin de derrocar a los “principados” que se asientan en dichos lugares. Otras prácticas incluyen también colocar piedras, arrojar sal, grano, clavar estacas, o banderas.

Conversaciones con demonios

Dentro de las sesiones de liberación que realizan los guerreros espirituales, se ha vuelto costumbre intentar conversar con demonios. Rita Cabezas, basándose en Marcos 5:9 enseña que se puede  demandar información  específica  a  los demonios  con el propósito de derrotarlos  y expulsarlos: “…la autoridad que tenemos sobre los demonios es tan grande que ellos tienen que responder a  nuestras  preguntas, proveyendo información que nos ayuda a quebrantar su poder y expulsarlos de  una persona o situación“. De hecho una parte del contenido de su libro con respecto a la organización de los demonios, sus nombres y principales esferas de operación surgió de una confesión hecha por un demonio. Cabezas deduce que si Jesús conversó con ellos, entonces nosotros podemos hacerlo también. Kraft sugiere que si el demonio vacila en dar la información necesaria por temor a represalias de demonios más poderosos, uno puede “poner un cerco de protección alrededor del demonio para salvarlo de cualquier venganza… (y que) bajo tal protección, el demonio testificará libremente”.

 

III. EVALUANDO EL MOVIMIENTO

Para hacer una evaluación justa de las nuevas corrientes que conforman el movimiento de la guerra espiritual deberíamos analizarla desde diferentes perspectivas. Oscar Arias nos propone cuatro puntos de partida para reflexionar acerca de este tema.

La perspectiva hermenéutica: Tenemos que preguntarnos qué tan sólido es el fundamento de estas enseñanzas. La mayoría de los pasajes que esgrimen son sacados de contexto, no sólo de su contexto inmediato. El texto bíblico especialmente en sus formas, obedece a una revelación progresiva que si no se aprecia correctamente da lugar a contextualizaciones defectuosas. No se puede llegar a muchas de esas doctrinas sin violentar el texto.

La perspectiva teológica: Desde el punto de vista teológico estas doctrinas muestran graves deficiencias. Si bien tenemos una lucha contra Satanás y sus huestes, no es nuestra única batalla, con igual frecuencia se nos advierte acerca del mundo y la carne. Emilio Núñez advierte del peligro de reducir nuestro combate sólo al enfrentamiento con Satanás, pues hace que interpretemos “todo bajo las tinieblas de lo satánico y no bajo el resplandor de la revelación escrita de Dios“.

Lo más grave es que enseñanzas como la de las maldiciones generacionales y la demonización de los cristianos ponen en entredicho la eficacia de la cruz de Cristo. No es suficiente creer en Jesús y confesarlo como Señor; la mayoría de las personas requieren posteriormente ser librados de maldiciones, ataduras o demonios.

La perspectiva pastoral: Según Arias, algunos problemas que el movimiento de guerra  espiritual crea en el área pastoral  son: la  obsesión  por  el mundo demoniaco,  las elevadas expectativas  de  triunfo espiritual, la transferencia de responsabilidad por el pecado y las  dudosas  prácticas para hacer guerra espiritual. Según Barrientos, “muchos cristianos que andan al son de los tambores de la ‘guerra espiritual’ ahora ‘ven’ y ‘perciben’ demonios en todo lugar y circunstancia. El efecto ampliamente visible es que, aunque dicen que ‘están declarando  victoria’, viven en un estado de temor constante a las fuerzas del mal”.

La perspectiva misionológica: Decíamos al principio que la guerra espiritual es un pilar fundamental para el quehacer evangelístico y misionológico. Los maestros de la guerra espiritual la presentan como si fuera la única llave para alcanzar a los pueblos para Cristo. Sin embargo, aun cuando esta doctrina no fue enseñada en el pasado, la Iglesia pudo crecer y avanzar hasta el momento. El Apóstol Pablo nunca hizo “mapeos” ni dedicó su tiempo a identificar “potestades”, y con aún así llenó “desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico”, todo lo llenó con el Evangelio de Cristo. ¿Quién puede negar el crecimiento que tuvieron las Asambleas de Dios? Ello sin necesidad de enfatizar estas doctrinas.

 

CONCLUSIÓN

Un tema como este requiere que seamos equilibrados. Por una parte no podemos negar la realidad de la lucha espiritual. Sin embargo, ante esta y cualquier otra situación no podemos dejar de lado la responsabilidad de analizar toda enseñanza a la luz de las Escrituras. Finalmente, en esta lucha, más que las estrategias, las marchas y la toma de territorios, será determinante la fe, la obediencia, la verdad, la justicia y la perseverancia en proclamar el evangelio.

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