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EL ESPÍRITU DE LA REFORMA

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En esencia la Reforma consistió en la vuelta a los fundamentos de la Iglesia, tal como fueron trasmitidos en las Escrituras. En ese tenor, nuestra obligación es mantener las bases que nos dan sentido y razón de ser; y en ocasiones, habrá que rescatar los elementos de la fe cristiana que por conveniencia o negligencia se empolven en el olvido. Lutero y los que le siguieron defendieron la doctrina bíblica de la justificación por la fe. El movimiento pentecostal nació en la convicción de que la obra del Espíritu con sus carismas y sus manifestaciones aún estaba vigente.

De manera que, entonces, el espíritu de la Reforma no consiste en innovar, o evolucionar, sino en volver a nuestras raíces, para que la Iglesia cumpla el propósito de quien la creo.

Paradójicamente, el peligro para la Iglesia siempre ha estado adentro. En este día, no es el Halloween la mayor amenaza para los cristianos; son ellos mismos: su pereza en cuanto al estudio bíblico, su falta de compromiso eclesiástico, su ignorancia de la doctrina y su empeño en moldear un evangelio en el que la exigencia sea mínima, en el que el llamado de Cristo se convierta en una promesa de bienestar material y no de abnegación, en el que la victoria de la cruz se vuelva un triunfalismo barato al que sólo le cabe la realización personal.

De vez en cuando (o siempre), harán falta personas como los reformadores para hacernos recapacitar y retomar el camino. ¿Habrá en la actualidad hombres y mujeres con el mismo espíritu?

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LA FORMACIÓN DE LA BIBLIA

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Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas. (Dt. 30:14)

Introducción: La Biblia es un libro divino y humano. En cuanto a su primera descripción, reconocemos que es la revelación de Dios acerca de sí mismo a la humanidad. Pero a la vez consiste en “la historia de la salvación” pues conlleva el objetivo divino de mostrar su plan redentor a los hombres.

Mas como libro humano, la Biblia tiene un lugar en la historia. El texto que ahora tenemos en nuestras manos no llegó de un día a otro, tampoco es el fruto del pensamiento de un solo hombre. Es el resultado de un proceso que se extendió por siglos, en el cual participaron hombres de diversas épocas, lugares y costumbres.

El proceso formativo de la Biblia pasa por dos etapas: la formación de la Biblia en sí, y la preservación y difusión en el idioma de cada pueblo; la primera se hizo bajo la inspiración divina, la segunda etapa contó con su providencia.

I. EL PROCESO DE ESCRITURA

1. Inspiración: Un elemento común en todos los escritores de la Biblia es la inspiración: Es la intervención o influencia del Espíritu Santo en el proceso de trasmisión de la revelación escrita. Dicha inspiración no era un simple dictado y estuvo limitada exclusivamente a los escritores bíblicos. Esto hizo posible que la verdad divina fuera trasmitida libre de errores, de tal forma que lo que escribieron los autores bíblicos sea la Palabra de Dios. Basten los siguientes pasajes para demostrar el carácter sagrado de la Biblia: Mt. 5:17; Jn. 5:39; 10:35; 1 Co. 14:37; 2 Tim. 3:16.

Los elementos diversos en el proceso formativo son los siguientes:

1. Tiempo: La Biblia se escribió en un período de 1500 años aproximadamente. Moisés escribió los primeros libros 400 años antes del sitio de Troya y 300 años antes de que aparecieran los antiguos sabios de Grecia. Juan, el último escritor, escribió casi a finales del primer siglo. Durante todo ese tiempo florecieron imperios como Egipto, Babilonia, Persia, Grecia y Roma.

2. Personas: Entre sus escritores encontramos personas de tan variada categoría y educación: sacerdotes como Esdras; sabios como Salomón; profetas como Isaías, Ezequiel; ganaderos y agricultores como Amós; estadistas como Daniel; reyes como David; cobradores de impuestos como Mateo; médicos como Lucas; pescadores como Pedro, y otros más.

3. Lugares: Fue escrita en lugares tan distintos como el centro de Asia, las arenas de Arabia, los desiertos de Judea, los pórticos del Templo, en ciudades como Jerusalén, Babilonia, Corinto, en islas como Patmos, en la comodidad de una casa y en fríos calabozos.

4. Idiomas:

a. Hebreo. Casi todo el Antiguo Testamento fue escrito en hebreo. Las principales características de este idioma es que se lee de derecha a izquierda, además de no tener vocales escritas, por tal razón los masoretas inventaron un sistema de signos vocálicos para facilitar su pronunciación.

b. Arameo. Similar al hebreo; dicha lengua se volvió común en Palestina (Neh. 8:8). Aparece en Gen. 31:47; Jer. 10:11; Dn. 2:4-7:28; y Esdras 4:8-6:18; 7:12-26. El Nuevo Testamento preserva algunas palabras en este idioma (talita cumi, efata, Eloi, Eloi, lama sabactani, Abba, maranatha), e incluso algunos afirman que por lo menos el evangelio de Mateo fue escrito originalmente en arameo.

c. Griego. Para el primer siglo, el griego se había convertido en idioma universal, casi todo el Nuevo Testamento fue escrito en esta lengua. El griego del Nuevo Testamento presenta características peculiares que lo distinguen del dialecto ático. Esto se debe a que el NT usa el koiné, el griego común, “de la calle”.

5. Materiales: El papiro, hecho de la planta del mismo nombre. La caña crecía en los lugares poco profundos de los lagos y ríos. Se usó también el pergamino, (pieles de ovejas, cabras y vacas, raspadas y blanqueadas con yeso) y la vitela (piel superior al pergamino, de animales jóvenes como cordero, cabrito o ternera, de preferencia muertos al nacer). Otros materiales son: las tablas de piedra (Ex. 31:4), la ostracon, (fragmento de cerámica), y las tablillas de arcilla o madera con cera, aunque sólo se usaban para textos breves.

a. Al principio los manuscritos se disponían en forma de rollo, por lo que la mayoría de los libros circulaban en rollos separados. La invención del códice (hojas cosidas, a semejanza de los libros actuales) en el primer siglo de la era cristiana facilitó el manejo de documentos, pues un solo códice podía contener todos los libros de la Biblia.

b. Los instrumentos de escritura también eran variados: desde punzones o cinceles de hierro con punta de diamante o plomo, hasta “cálamos” o plumas hechas de caña. La tinta era de hollín de las lámparas de aceite o de hojas de roble.

6. Géneros Literarios: La Biblia se compone de 66 libros. No hace falta esforzarse demasiado para darse cuenta de que cada uno de ellos posee características particulares. En ella encontramos leyes, historia, poesía, sabiduría, biografías, epístolas, profecía y apocalíptica.

II. EL PROCESO DE PRESERVACIÓN Y TRADUCCIÓN

1. ¿Qué sucedió con los escritos originales de los hagiógrafos? Nadie sabe con exactitud, pero lo más seguro es que hayan sido destruidos, ya sea en forma intencional o por el paso del tiempo. La única manera de preservar el texto sagrado era copiando a mano los libros. En el caso de los manuscritos del AT, era un trabajo arduo y con reglas muy estrictas. Por ejemplo, antes de escribir las palabras, el escriba debía pronunciarlas; cada vez que se escribía el nombre de Dios (YHWH) debía limpiarse la pluma; las nuevas copias se revisaban dentro de los primeros treinta días y si se encontraban más de tres errores en una hoja se desechaba todo el manuscrito. Con respecto a los libros del NT, lo más probable es que las copias eran realizadas por algún miembro de las diversas congregaciones locales.

2. ¿Qué nos queda de esos antiguos manuscritos?

a. En cuanto el AT, hasta el descubrimiento de los rollos del Mar Muerto en 1947, los manuscritos más antiguos eran del siglo X d. C. (cómo el Códice B19A de Leningrado, un texto masorético). Gracias a dicho descubrimiento, tenemos manuscritos muy antiguos, que datan del siglo III a.C. hasta la cristalización del Texto Masorético (ss. VII-X).

b. Con respecto al NT, se conocen más de 5300 manuscritos griegos antiguos que contienen el texto (completo o incompleto). Además han sobrevivido hasta hoy unos 10000 manuscritos antiguos con copias del NT en latín y otros 9300 con versiones en siríaco, copto, armenio, gótico y etíope, totalizando más de 24000 manuscritos antiguos del NT, una cantidad mucho mayor que la correspondiente a cualquier otra obra literaria de la Antigüedad, exceptuando el Antiguo Testamento. Algunos manuscritos son el Alejandrino (A), El Vaticano (B), Sinaítico (Aleph) y los papiros Chester Beatty (P45, P46, P47).

3. En sus idiomas originales resultaría prácticamente imposible para la mayoría de los cristianos acceder al texto bíblico. Entonces tiene que traducirse a la lengua de cada pueblo, para ello los que se han dedicado a esta tarea forman un texto base de toda la gran cantidad de manuscritos. Mientras que en el AT, la principal base es el Texto Masorético, en el NT las bases textuales más usadas son dos:

a. El Textus Receptus, que sirvió para la traducción de Biblias como la Reina-Valera y King James.

b. El Texto Crítico, construido sobre la base de los más recientes descubrimientos. Uno de los más conocidos es el Texto Griego Nestlé-Aland (INA27). Está detrás de versiones como la NVI y la “Dios Habla Hoy”.

4. Ante la avalancha de nuevas traducciones o versiones resulta inevitable formular algunas interrogantes: ¿Cuál es la mejor versión? ¿necesitamos realmente más de una versión? ¿qué pasa con las diferencias entre las distintas versiones?

a. Cabe aclarar que de todos los manuscritos existentes no hay dos que sean exactamente iguales; sin embargo, las variaciones del texto encontradas en estos manuscritos son muy pequeñas y en lo sustancial no afectan a las doctrinas cristianas principales.

b. No se puede ser dogmático al respecto. Es cierto que la RV ha ganado el aprecio y la predilección del pueblo cristiano, pero hoy día, versiones como la NVI han comenzado a tomar terreno por su lenguaje accesible. Si bien en la lectura pública lo más recomendable es usar una versión que sea común a toda la congregación, el estudio bíblico personal requiere la comparación de diversas versiones.

Conclusión

Queda claro el carácter humano de la Biblia al darnos cuenta que ésta vino en diversas etapas de la historia en contextos específicos. Pero brilla aún más su origen divino al enterarnos de la asombrosa preservación que ha tenido con el correr de los tiempos y pese a mil vicisitudes, lo cual confirma la sentencia del Maestro: “…mis palabras no pasarán”. Estudiar el proceso de formación del Texto Sagrado debe llevarnos a sentir y mostrar un mayor respeto y aprecio por la Palabra. Pero este aprecio deberá traducirse en un serio compromiso por leerla, creerla y aplicarla. Contamos con el enorme privilegio de tener a nuestro alcance la Escritura, no lo desperdiciemos.

Los Fundamentos de la Reforma Protestante

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Es, o debiera ser, la Reforma Protestante el evento más importante de las iglesias evangélicas. Tristemente ha sido opacada, pues en un gran número de iglesias las actividades principales del 31 de Octubre se relacionan con actividades anti-Halloween. Así que la celebración del día de la Reforma pasa totalmente desapercibida.

La Reforma tiene detrás un contexto de grandes cambios. Pero lo que la precipita es la corrupción que imperaba en el Seno de la Iglesia Católica y su desvío de la doctrina bíblica. Aunque Lutero fue el individuo catalítico, no puede dejar de mencionarse a otros grandes personajes tales como Zwinglio, Calvino o Knox.

En su tránsito, la Reforma va forjando los principios que enarbola como su bandera, los cuales constituyen la herencia de la fe evangélica:

 

1. Sola Scriptura (2 Timoteo 3:16; Hebreos 4:12)

Es la afirmación de que la Biblia es la única autoridad para todos los asuntos de  fe y práctica. Todas las doctrinas y enseñanzas de la iglesia deben ser medidas por la Escritura. Además, ninguna organización, iglesia o autoridad eclesiástica es superior a ella.

Martín Lutero afirmó: Que se me convenza mediante testimonios de la Escritura y claros argumentos de la razón —porque no le creo ni al Papa ni a los concilios, ya que está demostrado que a menudo han errado, contradiciéndose a sí mismos— por los textos de la Sagrada Escritura que he citado, estoy sometido a mi conciencia y ligado a la Palabra de Dios.

 

2. Sola Gratia (Romanos 3:24; 11:6)

La salvación es un don de Dios, un favor inmerecido. Aun siendo indignos Dios nos rescata de la ira por su gracia solamente. Ninguna obra es meritoria para alcanzar la salvación. Y ya dentro de la salvación cualquier otra bendición que recibimos viene también por pura gracia.

Esto nos pone en alerta ente doctrinas modernas que ponen a Dios como un simple genio puesto a disposición de nuestros caprichos y deseos. Nadie tiene derecho de reclamar nada a Dios; el Señor no le debe favores a nadie.

 

3. Sola Fide (Romanos 1:17; 3:28)

La justificación es por la fe. A través de ella nos es imputada la justicia de Cristo. En tiempos de Lutero se enseñaba que la compra de indulgencias y el cumplimiento de penitencias acercaban al hombre ante Dios. Él mismo ingresó al monasterio a fin de utilizar los medios de salvación ofrecidos por la Iglesia, echó mano de todos los recursos que ésta le proveyó pero nunca pudo  sentirse completamente justificado. Fue en la verdad iluminadora de Romanos 1:17 que encontró la respuesta a su angustia.

No es necesario pagar penitencias, ni hacer contribuciones para presentarse justificado delante de Dios. No es la cantidad de oraciones, ayunos, u obras lo que nos acerca a Dios. Él sólo pide fe, cualquier sustituto de ella no sólo es innecesario sino hasta ofensivo, pues se rechaza la justicia de Dios para establecer la humana (Ro. 10:3).

 

4. Solus Christus (Juan 14:6; Colosenses 1:18)

Solamente Cristo es el camino al Padre, la única verdad, la única fuente de vida. (1 Tim. 2:5). Para acercarse a Dios, u obtener su favor no se requiere la mediación de nadie que no sea Cristo.

La enseñanza y la predicación de la iglesia deben ser enteramente cristológicas. Tristemente hoy los cristianos se inclinan por lo espectacular, por la predicación y enseñanza que entretiene. Abundan los mensajes de superación y éxito personal. Cristo es sólo el accesorio en una predicación esnobista, amoldada a las filosofías y corrientes de pensamiento actual. En contraste con la predicación paulina que se propone no saber cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. (1Co 2:2). Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Col. 2:8.

 

5. Soli Deu Gloria (1 Corintios 10:31; 1 Pedro 4:11; Apocalipsis 1:6).

La salvación es obra exclusiva de Dios. Por ello, debemos vivir para Él. Sólo Dios merece honra y gloria. Esto no se limita a sólo una expresión emocional, o a un efusivo aplauso como si fuese un artista. Darle la gloria a Dios, es reconocer su grandeza, su señorío y su autoridad siempre, es vivir para Él. Es dejar que el Espíritu Santo nos asista a fin de que en nuestro pensar, hablar y hacer Dios se agrade de nuestras vidas.

 

 

Estos principios son el fundamento de la Reforma y a la vez nuestra herencia. Son tan importantes pues nos ayudan a evaluar lo que vivimos,  enseñamos y predicamos. Constituyen para nosotros un desafío, que es el de reformarnos cada día a la luz de la Palabra.

Corrientes Contemporáneas: La Guerra Espiritual (2a Parte)

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II. PRÁCTICAS

Cartografía Espiritual

Según Peter Wagner, la cartografía espiritual nos muestra las condiciones espirituales del mundo, además de revelar las huestes espirituales de maldad que dominan comunidades, ciudades y naciones. Para Cindy Jacobs, es la investigación realizada en una ciudad para descubrir cualquier sendero de penetración que Satanás haya abierto, para prevenir la extensión del evangelio y la evangelización de una ciudad para Cristo. Se basan en pasajes como Josué 2:1; Números 13:2; Ezequiel 4:1,2; Daniel 10:13; 2 Corintios 10:4 y Efesios 6:12.

Para hacer cartografía espiritual se proponen la formación de grupos que se enfoquen en los siguientes factores:

1. Factor físico: La elaboración de un inventario que incluya las principales edificaciones religiosas, gubernamentales y de comercio, estatuas, parques, monumentos, nombre de calles y avenidas. Se debe investigar además las principales actividades tales como brujería, idolatría, venta de droga, centros de vicio, lugares de juegos y apuestas, casas de abortos, etc. Con ello se podrá tener una imagen espiritual del lugar.

2. Factor Histórico: Consiste en la investigación bibliográfica para determinar la influencia cultural e histórica desde su fundación hasta la actualidad.

3. Factor Espiritual: En él se involucran personas que oran e interceden, deben tener discernimiento de espíritus y saber escuchar la voz de Dios a fin de recibir información espiritual respecto a la ciudad, especialmente en lo que se refiere a espíritus territoriales.

La oración de Guerra

El movimiento de guerra espiritual pone gran énfasis en la oración como un arma principal para enfrentar a Satanás y a sus huestes. Sin embargo, de acuerdo a Peter Wagner, no se trata de cualquier oración, sino de la oración de guerra la cual está “…diseñada para sacar a los incrédulos  de  las  tinieblas a la luz y del  poder  de Satanás  a Dios…” Esta clase de oración equivale a “atar al hombre fuerte”.  Según Peñalba, es necesario “investigar  dónde  se  encuentran las  fortalezas  demoníacas en  cada comunidad y orar contra ellas, hacer una oración de guerra bien planeada a fin de que… se rompa el velo que tiene a la gente atrapada en el error“. Dentro de este concepto se incluyen las caminatas, expediciones y viajes de oración. Estas pueden ir también acompañadas de música y alabanzas con temática de guerra.

Acciones simbólicas o proféticas

Es común que las acciones destinadas a “tomar un territorio”, además de la oración vayan acompañadas de acciones simbólicas tales como derramar vino, o aceite en diversos lugares tales como edificios, o monumentos con el fin de derrocar a los “principados” que se asientan en dichos lugares. Otras prácticas incluyen también colocar piedras, arrojar sal, grano, clavar estacas, o banderas.

Conversaciones con demonios

Dentro de las sesiones de liberación que realizan los guerreros espirituales, se ha vuelto costumbre intentar conversar con demonios. Rita Cabezas, basándose en Marcos 5:9 enseña que se puede  demandar información  específica  a  los demonios  con el propósito de derrotarlos  y expulsarlos: “…la autoridad que tenemos sobre los demonios es tan grande que ellos tienen que responder a  nuestras  preguntas, proveyendo información que nos ayuda a quebrantar su poder y expulsarlos de  una persona o situación“. De hecho una parte del contenido de su libro con respecto a la organización de los demonios, sus nombres y principales esferas de operación surgió de una confesión hecha por un demonio. Cabezas deduce que si Jesús conversó con ellos, entonces nosotros podemos hacerlo también. Kraft sugiere que si el demonio vacila en dar la información necesaria por temor a represalias de demonios más poderosos, uno puede “poner un cerco de protección alrededor del demonio para salvarlo de cualquier venganza… (y que) bajo tal protección, el demonio testificará libremente”.

 

III. EVALUANDO EL MOVIMIENTO

Para hacer una evaluación justa de las nuevas corrientes que conforman el movimiento de la guerra espiritual deberíamos analizarla desde diferentes perspectivas. Oscar Arias nos propone cuatro puntos de partida para reflexionar acerca de este tema.

La perspectiva hermenéutica: Tenemos que preguntarnos qué tan sólido es el fundamento de estas enseñanzas. La mayoría de los pasajes que esgrimen son sacados de contexto, no sólo de su contexto inmediato. El texto bíblico especialmente en sus formas, obedece a una revelación progresiva que si no se aprecia correctamente da lugar a contextualizaciones defectuosas. No se puede llegar a muchas de esas doctrinas sin violentar el texto.

La perspectiva teológica: Desde el punto de vista teológico estas doctrinas muestran graves deficiencias. Si bien tenemos una lucha contra Satanás y sus huestes, no es nuestra única batalla, con igual frecuencia se nos advierte acerca del mundo y la carne. Emilio Núñez advierte del peligro de reducir nuestro combate sólo al enfrentamiento con Satanás, pues hace que interpretemos “todo bajo las tinieblas de lo satánico y no bajo el resplandor de la revelación escrita de Dios“.

Lo más grave es que enseñanzas como la de las maldiciones generacionales y la demonización de los cristianos ponen en entredicho la eficacia de la cruz de Cristo. No es suficiente creer en Jesús y confesarlo como Señor; la mayoría de las personas requieren posteriormente ser librados de maldiciones, ataduras o demonios.

La perspectiva pastoral: Según Arias, algunos problemas que el movimiento de guerra  espiritual crea en el área pastoral  son: la  obsesión  por  el mundo demoniaco,  las elevadas expectativas  de  triunfo espiritual, la transferencia de responsabilidad por el pecado y las  dudosas  prácticas para hacer guerra espiritual. Según Barrientos, “muchos cristianos que andan al son de los tambores de la ‘guerra espiritual’ ahora ‘ven’ y ‘perciben’ demonios en todo lugar y circunstancia. El efecto ampliamente visible es que, aunque dicen que ‘están declarando  victoria’, viven en un estado de temor constante a las fuerzas del mal”.

La perspectiva misionológica: Decíamos al principio que la guerra espiritual es un pilar fundamental para el quehacer evangelístico y misionológico. Los maestros de la guerra espiritual la presentan como si fuera la única llave para alcanzar a los pueblos para Cristo. Sin embargo, aun cuando esta doctrina no fue enseñada en el pasado, la Iglesia pudo crecer y avanzar hasta el momento. El Apóstol Pablo nunca hizo “mapeos” ni dedicó su tiempo a identificar “potestades”, y con aún así llenó “desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico”, todo lo llenó con el Evangelio de Cristo. ¿Quién puede negar el crecimiento que tuvieron las Asambleas de Dios? Ello sin necesidad de enfatizar estas doctrinas.

 

CONCLUSIÓN

Un tema como este requiere que seamos equilibrados. Por una parte no podemos negar la realidad de la lucha espiritual. Sin embargo, ante esta y cualquier otra situación no podemos dejar de lado la responsabilidad de analizar toda enseñanza a la luz de las Escrituras. Finalmente, en esta lucha, más que las estrategias, las marchas y la toma de territorios, será determinante la fe, la obediencia, la verdad, la justicia y la perseverancia en proclamar el evangelio.

Corrientes Contemporáneas: La Guerra Espiritual (1a Parte)

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La mayor parte de las nuevas corrientes respecto a la demonología están enmarcadas en el tema de la Guerra Espiritual. Esta a su vez se ha convertido en un pilar fundamental en el quehacer evangelístico en algunas denominaciones evangélicas. Desde hace tiempo se promueve en predicaciones, conferencias, se imparten seminarios a acerca de cómo llevarla a cabo, abundan en las librerías literatura respecto al tema, está presente en innumerables cantos, etc. Así que iniciaremos describiendo un poco el tema de la Guerra Espiritual y luego veremos las principales enseñanzas que se desprenden de la misma.

¿Qué es la Guerra Espiritual?

El concepto de guerra espiritual está basado en algunos pasajes tales como Efesios 6:12 o 1 de Timoteo 6:12, y se refiere, en término generales a una confrontación con los poderes del mal. Aunque ha estado presente en la doctrina y la práctica de la iglesia a lo largo de la historia, en los últimos tiempos ha tomado un gran auge y nuevas directrices. Entre los principales impulsores de este movimiento se encuentran Peter Wagner, Neil T. Anderson, Edward Murphy, Gerardo y Carol Robeson, Cindy Jacobs,  Ana Méndez, Héctor Torres, entre otros. Se la ha considerado como un gran despertar espiritual, o la doctrina más importante de todos los tiempos.

Ellos piensan que de la guerra espiritual depende el fracaso o el éxito en la evangelización y el trabajo misionero. Por lo tanto, antes de evangelizar, es necesario hacer Guerra Espiritual. Por lo general, se mencionan tres niveles en los que se lleva a cabo esta guerra (Bernardo Stamateas enumera seis): El nivel superficial o lucha espiritual a ras de suelo, el nivel oculto de guerra espiritual contra el ocultismo, y el más alto nivel que es la guerra espiritual estratégica.

I. DOCTRINAS:

Jerarquía demoníaca y espíritus territoriales

Tomando como base Efesios 6.12, se describe la siguiente jerarquía: principados (arjas), potestades (exousias), gobernadores (kosmokratoras) y huestes espirituales de maldad (pneumatikas tes ponerías).

De acuerdo a Harold Caballeros, la doctrina de los espíritus territoriales “se refiere al poder de  ciertas entidades  espirituales  que ejercen  poder y dominio exclusivamente  en un área  geográfica especifica“. Utilizan Daniel 10:13 y 20, para afirmar que Satanás tiene asignados gobernadores y principados en las naciones paganas, los cuales mantienen en engaño a los pueblos. Para que la evangelización sea eficaz se debe identificar el tipo de principado que gobierna esa región o territorio y vencerlo.

Rita Cabezas abona otra cita para defender su postura de los espíritus territoriales: Marcos  5:10,  dice: Y  le  rogaba  mucho  (el  demonio)  que  no  los  enviase  fuera de aquella región. Aparentemente  a los demonios  les  asustaba  la idea  de ser enviados  a otro  territorio  y de  lo que  podía  sucederles  si eran encontrados  fuera  de la  región  asignada. ¿Será  posible  que si un  demonio  es  hallado  en  el  territorio  de  otro  demonio  sin el permiso  de  su  superior,  será  severamente  castigado?

Sin duda el pasaje de Efesios 6:12, describe un reino espiritual organizado y operando en una esfera aparte del mundo natural, y en Daniel se insinúa que hay fuerzas demoníacas que pueden estar obrando en los sistemas políticos opresores. Sin embargo en ningún pasaje se sugiere que debamos tomar parte activa identificando a estos demonios. Además estos pocos textos son insuficientes para aportar una información completa, por lo que la mayor parte de los datos son producto de la especulación, la imaginación o en el peor de los casos es información extraída de la “confesión” de algunos demonios.

Maldiciones Generacionales

¿Padece alguna enfermedad hereditaria? ¿Tiene el mismo carácter de sus padres? ¿La conducta de sus hijos se asemeja a la que usted tuvo? ¿Ha intentado suicidarse? ¿Se ha divorciado alguna vez? ¿Siente que no es feliz? ¿Usted o sus padres han practicado la  idolatría? ¿Visitó usted o sus padres algún brujo? ¿Tiene o guarda algún objeto de su pasado? De acuerdo a los promotores de la Guerra Espiritual, si la respuesta a todas esas preguntas es afirmativa, es muy probable que haya una maldición generacional que de no romperse seguirá afectando a su descendencia.

Según Cindy Jacobs, “Cuando alguien peca, si no se arrepiente de ese pecado, los hijos que tenga después de haber pecado van a cosechar lo que ha sembrado, por medio de eso que la Biblia llama “iniquidad”. Esta iniquidad se puede presentar bajo la forma de una atadura espiritual…”

Las maldiciones más comunes tienen que ver con la pobreza, la enfermedad y la locura (enfermedades mentales). Éxodo 20:5; Deuteronomio 28:15-68  y Proverbios 26:2 son algunos de los pasajes predilectos. Como una extensión a esta doctrina está la idea de que los demonios también son trasmitidos en una familia de generación en generación debido a maldiciones, pecados o prácticas ocultistas.

Demonios en los cristianos

Quienes sostienen la posibilidad de cristianos que tengan demonios, hacen una distinción entre la posesión, y demonización. Según ellos un cristiano no puede ser poseído por un demonio pero si puede quedar demonizado. Creen que el demonio puede habitar el cuerpo de cristiano si este le “abre puertas”.Dice frank Hammond:

Un cristiano no puede ser poseído…En el Nuevo Testamento la palabra… era… ‘estar bajo la influencia de un demonio’  o ‘tener un demonio afligiéndole’. Los demonios están en el cuerpo del cristiano… y no en su espíritu.

Aluden a la experiencia para demostrar que muchos creyentes que asisten a la iglesia han sido demonizados, y presentan casos bíblicos que parecen sustentar su enseñanza, como el de Saúl, Ananías y Safira y Judas. En esta enseñanza encuentran la explicación a los pecados y conductas de los cristianos. De esta forma algunos pueden tener un espíritu de adulterio, de fornicación, de homosexualismo, de envidia, o de orgullo entre otros.

Pero la Escritura no hace ninguna diferencia entre poseído y demonizado; de hecho, demonizado es la transliteración de daimonizomai, el cual se utiliza en la mayoría de los casos de posesión y se refiere a no creyentes. En Hechos se utilizan otras expresiones y también se aplica a no creyentes (Hch. 5:16; 8:7; 16:16; 19:12-16). Lo que ellos le adjudican a los demonios la Biblia lo atribuye a las obras de la carne. Pero resulta más cómodo para muchos culpar a un demonio por su pecado que arrepentirse y crucificar la carne (Gálatas 5:24).

¿Qué significa este texto? (2a Parte)

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COMENZANDO A INTERPRETAR

¿Qué se requiere para interpretar la Biblia? En primer lugar, actitudes y cualidades correctas tales como objetividad, madurez, humildad, reverencia, paciencia, prudencia, y un verdadero compromiso para poner y vivir en práctica lo estudiado. Pero además se requiere el uso de un método correcto, pues de la aplicación de un buen método en el ejercicio hermenéutico dependen los buenos resultados. De todos los métodos, sin lugar a dudas los más usados en el contexto evangélico son el alegórico y el gramático-histórico:

Alegórico: Es el que busca significados ocultos, distintos del que normalmente tiene un pasaje bíblico. Gracias a este método algunos ven por ejemplo, en la parábola del buen samaritano una alegoría de la salvación del hombre, en la que cada detalle tiene un significado “espiritual”; o en el incidente de Pablo en la isla de Malta la lucha del cristiano con Satanás (Lc. 10:29-37; Hechos 28:1-6).

Gramático-histórico: Este procura encontrar el significado de un texto tomando en cuenta lo que sus palabras expresan en un sentido llano y simple (o como dice E. Lund, el sentido usual y ordinario), considerando además el contexto histórico en que estas palabras fueron escritas. Este sin duda es el mejor método para acercarse a la interpretación bíblica.

Un proceso sencillo de interpretación de la Biblia es movernos a través de tres preguntas simples:

  • ¿Qué dice el texto?
  • ¿Qué significa este texto?
  • ¿Cómo lo aplico a mi vida?

Para responder satisfactoriamente a estas consideremos lo siguiente:

  1. Leer todo el libro del cual el pasaje forma parte.
  2. Analizar el trasfondo histórico: es decir, descubrir quién es el autor del libro, a quienes les escribe, cuándo y dónde escribió dicho libro o documento, y finalmente por qué (ocasión) y para qué (propósito) escribió. Este análisis arrojará detalles interesantes.
  3. Distinguir el género del libro y del pasaje en particular: No deben tratarse todos los  libros de la Biblia de la misma forma pues cada uno tiene sus propias características. Por ello es importante responder a lo siguiente:
    • ¿Es poesía o prosa?
    • ¿Hay alguna figura literaria?
    • ¿Debe tomarse en sentido literal, figurado o simbólico?
  4. Leer el texto en varias versiones.
  5. Buscar el significado de palabras difíciles. Un buen léxico o un Diccionario bíblico nos ayudará.
  6. Consultar pasajes paralelos. Para ello un buen auxiliar es una concordancia temática

Hasta aquí debió responder a las primeras dos preguntas, ya sabemos lo que Dios dijo en su Palabra, la última pregunta nos servirá para saber lo que Dios nos dice a través de su Palabra.

¿Cómo lo aplico a mi vida?

Aplicar un pasaje significa sacar los principios espirituales, morales o teológicos, que tengan pertinencia para los creyentes de hoy. Estos principios pueden acomodarse a las diferentes situaciones de la vida. La aplicación nos confronta con la Palabra de Dios, y, por lo tanto, implica un auto examen,  y sobre todo, tomar decisiones a fin de que nos convirtamos en “hacedores y no tan solamente oidores”. En este último paso, cada relato, historia, poesía, enseñanza o profecía contenida en la Biblia ofrece un ejemplo a seguir, una promesa a que aferrarse, un mandamiento que obedecer, una doctrina para creer o un pecado que evitar.

CONCLUSIÓN

De todo lo anterior dos principios muy importantes sobresalen: en primer lugar, un texto no puede significar lo que no significó originalmente, la Palabra de Dios es siempre la misma. Y, en segundo lugar, un texto aunque posee un solo significado, puede tener muchas aplicaciones, tantas como experiencias tengamos en la vida (alegrías, tristezas, problemas, luchas, decisiones, enfermedades, etc.).

Interpretar un texto no es tarea fácil. Los resultados, no obstante, son de incalculable valor. Aumentará el aprecio y el respeto por la Palabra de Dios, ganaremos un mayor conocimiento de la voluntad de Dios y estaremos “plenamente preparados para toda buena obra”.

¿QUÉ SIGNIFICA ESTE TEXTO? (1a Parte)

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La Hermenéutica Bíblica

La Biblia es el libro más importante de la humanidad. Es el que más se ha impreso, el más leído y del que más se ha comentado.

Siendo este libro tan maravilloso, se pensaría que todo ser humano estaría entregado ávidamente a su estudio, pero lamentablemente no es así. A la Biblia se le respeta, pero se le ignora; con frecuencia se desconocen sus objetivos, se menosprecia su mensaje, se malentienden sus palabras y se le cita equivocadamente. Se le considera un volumen para la elaboración de sermones, y no un libro de texto digno de estudio serio y concienzudo”.

Si creemos que la Biblia es la Palabra de Dios, que en ella se nos revela la voluntad divina y confiamos en ella como la suprema autoridad y norma de fe y conducta, es de esperarse, entonces, que consideremos seriamente la necesidad de estudiarla con detenimiento, y apliquemos un proceso de interpretación que nos permita aprovechar las profundas riquezas de las Escrituras.

QUÉ ES LA HERMENÉUTICA

La hermenéutica es el proceso de interpretación de la Escritura. El nombre procede de la palabra griega hermeneutike, que a su vez se origina de hermeneuo, que significa interpretar, explicar o traducir. Algunos afirman que proviene del nombre Hermes, hijo, según la mitología griega, del dios Zeus y de Maya, y quien se convierte en el mensajero de los dioses, además de que en otros mitos menores se le atribuye la invención de la escritura. Según Berkhof, Platón fue el primero en emplear la palabra hermenéutica como término técnico. Se refiere entonces a la ciencia de la interpretación y aplica a cualquier documento que demande cierto grado de comprensión.

Un término estrechamente relacionado con la hermenéutica es exégesis; mientras esta consiste en extraer el significado preciso del texto, la hermenéutica determina los principios que rigen la exégesis, y busca la relevancia contemporánea del texto bíblico.


LA IMPORTANCIA DE LA HERMENÉUTICA

Habrá quien piense, sobre todo entre los creyentes comunes, que la hermenéutica y otras tantas disciplinas son innecesarias para entender la Biblia. Los más espirituales dirán que basta con la iluminación del Espíritu Santo, por lo que auxiliarse de herramientas, puede ser superfluo o hasta carnal. No obstante, queramos o no, todos hacemos hermenéutica al leer la biblia, pues todo lector es intérprete. Si no hay principios y normas precisas, influirán nuestras ideas, cultura y experiencia, lo que dará como resultado una interpretación subjetiva.

Es necesaria también la hermenéutica por los abismos que nos separan de la Escritura: la historia, el idioma, la geografía y la cultura entre otros. A menos que creamos que los datos relativos estos temas sean revelados de manera sobrenatural, requeriremos del auxilio de la hermenéutica.